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Leo
Cuentos cortos, ensayos y poesía.

Eliseo
Doble sentencia
Dolido por tu inmaculada resistencia. Pasan los días más enfrento el tiempo y la impuesta doble sentencia. Tengo frío, el alma desnudo, La calma sin calma rebusco. El reloj de arena y su embudo: chico, como el tiempo juntos. ¿Qué no he dicho ya en verso? Ninguno da reverso al tiempo. En el pasado paso y hospedo, lento pierdo el temperamento. Me diste vida y la mataste, ahora solo consuela el arte. Preguntando si me amaste, si aun vale que te idolatre. Mi dulce leoparda salvaj
Alma gemela
Me lastima que no contestas. Que lástima que así se cierra nuestro gran cuento de hadas, proclamándonos Leo y Elara. Todo en vano, casi para nada... Aún me pesa compartir miradas. Cargo el mundo en mi espalda, como aquella leyenda de atlas. Te suplico, devuelve la llamada, basta de ignorarme al pasarme. Mucho silencio entre dos almas, Destinadas para enamorarse. Puede sonar vacío y arrogante: creerme lo mejor por pasarte. Pero trágico sería lo contrario, sufrir y jamás volver
Mi arte
Usted bien sabe, que mi arte no es uno de mis personajes. Desnudo, con mis emociones, narro y pinto un triste paisaje. Llevo enjaulado semanas... oculto, en mi apartamento. Sin abrir una sola ventana, ahorrándome el alimento. Ahorcándome en el preciso momento que te solté, bebé. Soñando triste y despierto con tu improbable regreso. Melancolía pura, me reclama. Ver vacía nuestra dorada cama. Mi adorada dama ya no reside la selva donde todo es posible. De león a una mera oveja.
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