Poesía Elísea Vol. I
Para Joselyn, amor y razón de vuestras vidas.
Amo
Te amo, te reclamo, te llamo y me calmo, soy tuyo y yo tu amo; y mano aunque esto no parece sano, sin ti me esbarato y me quedo palgo sin creer en el amo-r.
Edén
Ven a mi den... contigo es edén; sintigo no hace bien, me reguindo en un vaivén, sosténme entre tus pies, que te quito el sostén. Te hago mía al revéz, crees que en tus ojos no se ve, la bellaquera mil de diez. Eres mi bebé.
Feliz
Estoy tan feliz y nada me pone más feliz que tú me veas así, inquieto como lombriz, disfrutando lo que queda de abril, regresando a mi matiz, sembrando mi raíz, orita comí un poco de corn beef con maíz, pensando en ti.
Vino
Hoy ella no vino, y en el vino hoy se sella mi destino. Tras horas de reflexión a solas, en el pasillo de nuestro castillo.
No sé que es peor, si te pasara algo o lo contrario. Tus ojos me miran y quedo helado ante tu lado de nuestra historia, compartida y a la vez.... (dividida)
...Tu hermosa perspectiva, que solo Dios no le tiene expectativa; solo él conoce tu profundo corazón, más la verdadera razón, de tu tono y mirada de charol...
eres reluciente y como quiera sientes que si mientes, me devuelves entre tus entes ardientes donde ocasionalmente entierro mis dientes.
Eres caliente y fluida, como vino. Tú eres mi sol, brújula y camino. Sin ti, me desvivo.
No recuerdo con precisión cuando me convertí en el anhelo de tus sueños. Yo.
No existe más suculento momento implantado en mi recuerdo eterno que tu culo en mi cara, derramado, lento.
Implantada, mis huellas, en tu seno... tus nalgas moradas, como jugo de la uva que con tiempo madura, y se convierte en el vicio de tus sueños. Yo soy tu sueño. Tu vicio. Tu paraíso, tu cielo. Tu campo elíseo. Leo Eliseo.
Por nosotros existe el sexo.
Te extraño
Aunque estes aquí te extraño,
siento que te conozco de años.
Eres mi paz y verdadero amor.
Jungla
Rey solo hay uno,
reinas son como belleza.
Van y vienen y tiene de
todo menos realeza.
Llevo mi vida entera
detrás de una tigresa,
que me desprecia, me atormenta;
y me hace pequeño
en mi propia selva.
Agridulce
El ideal de tu corazón, leal y cristal.
No es perfecto, no es mármol,
es la memoria de fractura, dulzura;
pasadas calenturas, tu factura.
Y como me facturas, me giras mi realidad,
mi fachada, tú eres mi amor de facto.
Mi divina balada, que anticipo cada día.
Espero ser vuestros el resto de nuestros tiempos.
Necesito siempre otro momento, si de ti trata la vida,
De absoluto nada me arrepiento.
FIN
Gracias por leer el primer poemario de Leo Eliseo.


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