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Clarencia Astral: Capítulo XXI

Jul 28
2 min read

Sobre Clemencia:

La demorada razón de la desaparición de mi padre; al fin siento preparado para narrarle. Leotoldo Eliseo fue un gran marzo con hombros pesados tras el fracaso del proyecto del canal serpente. Todos sus soldados conocían de su honradez y valentía, pero desafortunadamente la mayoría descansan bajo el suelo de la palma. Los restantes, familia y masa indignada, pedían la cabeza que sobrevivió la segunda Orden Sacrificia.


Era joven pero entendía la malicia que se aproximaba a nuestra puerta. Mi padre ya se había retirado dos veces de la milicia. Había establecido el sistema librero que nutría a nuestras crías e ilustres. Aún así, Onca exigía más de este mero marzo.


Volvió a las garras militares cuando llegué a mi primer gene. Su despedida fue casual, para conformarnos. Solo unos combates en el Mar Clemente, decía. Una pequeña travesía, me aseguraba. Onca nunca nos dijo que se trataba de la tercer Orden Sacrificia.


Una expedición para escalar el Mon Mor. Un capricho, ordenado por el emperador. La última carta que recibimos explica en gran detalle lo encontrado al otro lado del magno marzo en el Mar Clemente. Tuvieron que luchar contra cientos de estas bestias, sirvientes de la muerte y la guerra. Al terminar cada batalla, cada soldado caído se convertía en Clemente, y hermano tuvo que luchar contra hermano para mantenerse sanos aliviados de este hechizo pagano.


Mi padre luchó hasta el final, hasta no encontrar más salida. Tenía que saber que andaba en una misión suicida. Cuando los Clementes rodeaban su base, hizo lo que ningún Marzo ha logrado, y siguió escalando la cima. Aquí se detiene la correspondencia, solo podemos asumir que falleció asfixiado en la cima de los cielos; su corazón hecho hielo.


La noticia de una muerte así escandalizó Clarencia y me brindaron título de nobleza. Ahora cargo con libros y cartes incoherentes, buscando paso a paso atarlas de forma impotente.

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