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Clarencia Astral: Capítulo XXVIII

Lisandro finalmente visita. Le informo a su hermana que necesitamos hablar negocios, y nos refugiamos en el estudio. Ni mi rubí forma parte de los presentes. Solo somos él, yo y un humilde fuego que nos brinda luz.


Es complejo empezar conversaciones en si complejas. Mi boca rápido se desborda, pero él mantiene la calma. La calma de un noble preparado de nacimiento para maniobrar retórica desarmante. Sonríe sutilmente viendo la fogata, me dice: He considerado los efectos de la propagación de nuestro secreto. No entiendo la insinuación, ¿querrá divulgarlo al público? ¿Tiene sangre vengativa contra los suyos? Me sigue diciendo: No habrá manera de ocultarlo tras mi plan maestro, cuando llueva fuego norteño.


Ahí es cuando entiendo, Lisandro busca establecerse teomarzo. Aprovechar la discordia familiar para desheredarse y volver con dracos aterrorizantes. "Es práctico su plan pero no logro verme en ello" Le digo. "Quiero que mantengas la paz en la ciudad mientras me retiro, mientras vuelo y vuelvo con cientos de huevos de bestias violentas" Me contesta. "Tu sangre legitimiza cualquier acto contra el estado si me declaro hijo del descaro creado por nuestros supuestos aliados" Me confiesa.


Sin duda alguna, estoy chocado con la noción de un plan tan revolucionario, tan oscuro, tan Lisandro. En vez de oponerle, le contribuyo. "Acepto si me prestas tus dragones para mi propia expedición militar en nuestro propio mar" Le procuro. Me acepta y se va.


Ahora cargo en la consciencia el secreto de mi padre, el futuro de mi patria y el compromiso creado para convertir concreto la cuarta orden sacrificia, liderada mientras me espera mi amada dama. De cierta manera, extrañaba tener la mente ocupada... pero jamás superada por temor de actuar. No tengo donde escapar, y mi palabra ha de pesar. La sangre ha de pesar, y mucha será derramada en las próximas lunas si este plan se ha de dar.

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