He aquí el relato helado de cerca de doscientos caballos y sus amos, reclamando el catalizador foráneo, que hemos de devolver a la ciudad para asegurar su paz en las manos de un tirano, que a su vez l
De regreso a la ciudad, le doy un beso en la frente a Celestia. Mi caballo, Beliseo, pronto tendrá que cabalgar hacia lo desconocido. Hacia el fuego infernal rodeado de invierno. Estoy agotado de cons
La marcha al colegio fue breve, o así la siento. Tantos sentimientos corren por mis venas rojas; sin duda, cabalgo distraído. Tanta furia Lisandro puede invocar con dracos del mismo color del suelo. P
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